Privatización de EPS Grau

“Lo más importante es que beneficie a la Comunidad”

Como una alternativa válida para la modernización y eficiencia del servicio de agua potable y alcantarillado, calificó el presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Piura, Ricardo Álvarez Elías la posible concesión de la EPS Grau, al mismo tiempo que recomendó evitar la manipulación de los términos “licencia social” y “consulta popular”.

“Debemos ser prudentes en nuestras declaraciones para evitar se tergiverse o mal interprete el término licencia social para determinados proyectos, más aún, teniendo tan cerca los ingratos sucesos ocurridos con Manhattan en Tambogrande y Majaz en Río Blanco”, dijo.

Al referirse a la concesión de la EPS Grau explicó que para que los usuarios puedan formarse una opinión acerca de la conveniencia o no de la concesión es necesario que reciban la información adecuada.

En este sentido señaló “sería oportuno plantear algunas interrogantes a los profesionales y técnicos entendidos en esta materia para conocer a cabalidad cuál es actualmente la cobertura del servicio, con cuántas horas de agua cuentan aquellos hogares que tienen el servicio, cuál es el costo por metro cúbico que pagan aquellos hogares de los asentamientos humanos que no cuentan con el servicio y tienen que comprar el agua por cilindros, dónde se depositan las aguas servidas provenientes de estos hogares que no tienen el servicio, cuáles son las tarifas vigentes y a qué sectores se aplican, cuántas veces y en qué porcentaje se incrementaron las tarifas en los últimos 10 años, cuál es el nivel de pérdida de agua, o sea cuánta agua se pierde con respecto a la que se produce, entre otras interrogantes de orden económico y financiero, cuyas respuestas consideramos, serían de vital importancia para contrastarlos con los índices que podrían ofrecernos a futuro los nuevos inversionistas y determinar o no la concesión del servicio de agua.”

Destacó asimismo, que de producirse la concesión será necesario establecer herramientas y mecanismos que permitan controlar el cumplimiento de lo estipulado en el contrato de concesión.

Álvarez hizo hincapié además, en la importancia de que exista un mayor acercamiento entre el inversionista y su entorno para que de esta manera, en algunos sectores de la población, se produzca un cambio de actitud sobre la privatización o concesión.

“Consideramos importante que los proyectos de inversión se ejecuten gozando de la previa participación seria, transparente y mayoritaria de los miembros de la comunidad en la que serán ejecutados, y nos inclinamos por un acercamiento entre el inversionista y su entorno con la convicción de que es absolutamente indispensable que se produzca un equilibrio entre los intereses de ambos” dijo.

Sin embargo, aclaró “no somos partícipes de que todas las inversiones tengan que ser sometidas a consulta popular. Más aún, cuando la realidad nos advierte que nos es precisamente la razón la que tiende a imponerse y que por el contrario, estos espacios suelen ser aprovechados para, con argumentos carentes de fundamento técnico, influir negativamente en la actitud de algunas personas, e instigarlas en contra de la inversión privada”.

En este sentido fue enfático al señalar que “quienes pretenden satanizar a la inversión privada demuestran un total desconocimiento de que esta se encuentra sujeta a una legislación, además de soportar una serie de barreras administrativas y de orden social.”

Además dijo, “podría no ser esta la única solución pero en un país como el nuestro donde el Estado carece de recursos para invertir en proyectos de desarrollo de impacto local y regional; y donde en algunas localidades la presencia del Estado es casi nula, consideramos que la inversión privada bien negociada se convierte en una alternativa de solución para cubrir nuestras aspiraciones de desarrollo, sobre todo, en las zonas ubicadas fuera de la capital”.

Finalmente recalcó “no conocemos ninguna empresa en el mundo que invierta en ningún tipo de proyecto sin obtener la rentabilidad necesaria que le permita cubrir no solo el costo de operación sino también obtener una utilidad que retribuya el esfuerzo de dicha inversión, a esto se llama empresa y todas las empresas en el mundo tienen un fin que es la obtención de beneficios sin desligarse de su responsabilidad social”.

Agradecemos su difusión.

Piura, 22 de septiembre de 2005.

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