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Contra la bancarización y el cobro de un nuevo impuesto sobre las operaciones bancarias se pronunció Ricardo Alvarez Elías, Presidente
de la Cámara de Comercio y Producción de Piura, quien además anunció que su institución comparte la posición de la Cámara de Comercio
de Lima, de presentar una acción legal contra la medida que calificó de confiscatoria.
Con relación al aprobado proyecto de ley que otorga facultades al Ejecutivo para reformar el sistema tributario en 90 días, reforma
que contiene 26 proyectos de ley, consideró discutible que se hable de reforma cuando su principal medida es el impuesto a las
transacciones bancarias.
Asimismo expresó que existe una duda razonable, respecto al buen uso que el Ejecutivo hará de las facultades otorgadas. Esperemos que no
se produzcan eventuales excesos y menos que dichas facultades sean utilizadas para cubrir derroches, dijo.
Alvarez insistió en que nuestro país necesita una real y eficaz reforma tributaria con normas no sólo a la medida de Lima pues somos un país
inmerso en un proceso de descentralización. Una reforma que además se complemente con una reestructuración del aparato estatal ya que de lo
contrario estaremos recurriendo permanentemente a medidas facilistas de emergencia para cubrir el déficit presupuestal del país.
Necesitamos una reforma fiscal no paquetazos tributarios. Hay que ampliar la base tributaria e incrementar la recaudación persiguiendo la evasión,
informalidad, contrabando, lavado de dinero, corrupción y racionalizando las exoneraciones tributarias, enfatizó.
Refiriéndose a la bancarización, Alvarez consideró que la imposición de ésta, con el fin de incrementar la canalización de operaciones financieras
a través de las instituciones financieras; así como, la creación de un impuesto a las transacciones bancarias, a partir de montos iguales o superiores
a las 3 UITs o su equivalente en dólares en forma escalonada, provocarán un efecto contrario a lo que el gobierno pretende ya que, entre otros efectos
negativos, elevará la tendencia de la población por mantenerse en la informalidad y consecuentemente, se reducirá la intermediación financiera. Asimismo
se encarecerá el costo del dinero y se afectará mayormente al sector comercio, principalmente de la pequeña y microempresa, y por ende a los consumidores.
Asimismo, comentó que nadie garantiza la temporalidad del impuesto a las transacciones bancarias.
La vigencia del Impuesto Extraordinario de Solidaridad por ejemplo –dijo- se prorroga año tras año. Además, dada la naturaleza y fin de estos impuestos y
teniendo en cuenta que las necesidades sociales son ilimitadas, hay razones para presumir que es casi inevitable que el ITB termine convirtiéndose en permanente.
Agradecemos su difusión.
Piura, 26 de septiembre de 2003.
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