Julio Castagnino Lema, presidente de la Cámara de Comercio y Producción
de Piura saludó el espíritu conciliador de Monseñor Turley,
puesto de manifiesto en sus recientes declaraciones respecto al papel que la Iglesia
y su persona podían cumplir para ayudar a dar solución al conflicto
minero con Río Blanco, no obstante, recomendó aguardar la llegada
del nuevo Arzobispo de Piura y Tumbes, Monseñor José Antonio Eguren.
“Para un gran sector de la población la posición de Monseñor
Turley es antiminera, por tanto, en salvaguarda de la imparcialidad con que debe
ser manejada esta controversia sería conveniente esperar a que el nuevo
Arzobispo asuma sus funciones y ofrezca su versión al respecto”,
sugirió.
Castagnino destacó que “Monseñor Turley, quien ha asumido
temporalmente la administración apostólica de la Arquidiócesis
de Piura y Tumbes, puede tener las mejores intenciones, sin embargo, es difícil
que sea percibido como una persona objetiva respecto al tema en cuestión”.
“Por consiguiente, añadió, la opinión de Monseñor
Eguren aportará en el intento por resolver este problema ya que no se
puede dejar de destacar la labor que la Iglesia cumple como mediadora en los
procesos de paz y en la búsqueda de alternativas para la solución
de conflictos”.
Por otro lado, Castagnino, se mostró contrario a la elaboración
de un Estudio de Impacto Ambiental alternativo o paralelo al que ya se viene
realizando por considerar que “lo más saludable es insistir en
que la partes lleguen a un acuerdo por la vía del diálogo”.
“Consideramos, que en la actividad minera tan importante como el Estudio
de Impacto Ambiental es lograr la licencia social”, recalcó.
“Por consiguiente, necesitamos que las partes dialoguen alturadamente,
que se produzca un intercambio fluido de información clara y transparente,
se comuniquen los pensamientos pero siempre en un marco de respeto a las opiniones
para finalmente, después de evaluar pro y contras, arribar a un consenso”,
indicó.